miércoles 4 de enero de 2012
A propósito de Urdangarín
Todo lo que leo y oigo sobre Urdangarín me irrita. Este señor no tenía motivos para hacer lo que hizo, evidentemente. No tenía derecho, puesto que todo lo que a hecho está al margen del derecho y, sobre todo, no tenía necesidad.
Urdangarín podía haberse dedicado a crear escuelas de balonmano por el mundo, con ayuda del Comité Olimpico, de UNICEF, de la casa Real y de cuantos organismos internacionales hubiera querido. Pero no. Se ha dedicado al chanchullo, al robo, al trapicheo y, lo que más me subleva, a evadir impuestos. Este señor ha sacado de España el dinero que ha conseguido a base de lucir palmito real. Ha defraudado impuestos en el país que ha dado de comer a él y a sus hijos, por el morro, durante años. Ha corrompido con sellos reales y titulos nobiliarios, los contratos de un buen número de organismos públicos y, encima, se ha dedicado a echar mierda y duda, duda y mierda, sobre la Casa Real. No es que este blog sea monárquico, pero desde luego, el señor Urdangarín parece un topo de un partido republicano, porque ha hecho tanto por la caída de la monarquía española como Rasputín hizo en Rusia con los zares.
Y de paso una maldad, una maldad Real. Según dicen, don Juan Carlos puso un abogado a investigar los asuntos de Noos y decidió alejar a su yerno de los negocios colocándole en un despacho de Telefónica en USA. Si eso es cierto, el rey ha sido durante este tiempo encubridor del chanchullo. Concedamos al Monarca la presunción de inocencia, del mismo modo que la derecha se lo concede a Camps y la izquierda a Pepe Blanco; aunque he de decir que la monarquía, esta cosa de concepto feudal que firma al pie de los decretos de mi país, me concede a mi un rango inferior como ser humano a cualquiera de la estirpe real, así que me pongo la medalla de la magnanimidad, por una vez, y me permito conceder la gracia al Rey (tocaté las coronas).
Luego viene la reflexión. Resulta que en este caso de corrupción cercana a la corona, no ha salido ningún furibundo a blandir aquello de que el gobierno pone a jueces y fiscales a lanzar cortinas de humo, y eso que todo el contubernio ha saltado en plena campaña electoral. No escucho a los cavernícolas gritar aquello de la conspiración orquestada por el estado policial de Rubalcaba, ni veo a los Sextos y los cuartos diciendo que es una campaña con fines políticos, ni leo a los paisanos ni a los públicos recurriendo a la siempre bien traida presunción de inocencia.
No. Urdangarín es culpable, irritantemente culpable, antes del juicio. En primer lugar porque todo apesta y en segundo y más importante, porque la Casa Real necesita dar un escarmiento.
Después vendrá la resaca, lo que ha de venir. Hasta ahora, toda la mierda de este noble de pacotilla salpica a ayuntamientos y gobiernos del PP. Y claro, si Urdangarín es culpable por hacer chanchullos, los que han hecho chanchullos con Urdangarín son igual de culpables. Y suena ya el caso Palma Arena, y suena Gurtel y suena toda esa cantidad indecente de millones de euros destinados a bolsillos particulares.
Entonces, cuando los Camps, Barberá. Matas, Fabra, etc., empiecen a relatar sus contubernios con el Duque de Palma, volveremos a escuchar lo de la conspiración y volveremos a ver al Presidente de nuestro Gobierno poner la mano en el fuego por sus amigos del alma. Así pues, llegaremos a la paradoja de que Urdangarín se corrompió a sí mismo y defraudó caudales públicos por su cuenta y riesgo, porque claro, los del PP, en esto de la corrupción, están exentos de responsabilidad penal y absueltos sistemáticamente por la vía de las elecciones.
Don Mariano, mientras tanto, sigue apretando cinturones y recortando presupuestos, oculto tras la cortina de humo del asunto Urdangarín, del juicio de Camps y de la incalificable herencia de Gallardón al frente del ayuntamiento de Madrid.
¡Ah no!, que lo de las cortinas de humo eran estrategias del malvado Rubalcaba.
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1 comentarios:
Hola Juan, realmente se te nota cabreado con el yernísimo... pues si que cabrea, en fin nada fuera de lo normal, no? besos
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