martes 17 de enero de 2012

Muerte de un demócrata

Ahora resulta que Manuel Fraga fue un demócrata de toda la vida, pero que por causas ajenas a su voluntad tardó más de 50 años en darse cuenta. He estado mirando el calendario del glorioso fundador del PP y resulta que nació en 1922. Teniendo en cuanta que Franco murió en el 75 y que aún hubo un par de años de cambios decisivos para el Gran Cambio, don Manuel se hizo demócrata a los 55. Eso, bien es cierto, me reconforta, porque significa que a mi aún me pueden quedar muchos años antes de dar un giro radical en mi vida y pasar a la posteridad como un Católico de toda la vida, o un luchador de toda la vida por la pervivencia de la tauromaquia o de las dinastías Árabes. Fraga nació demócrata, es un hecho. Incluso con 10 o 12 años tuvo la oportunidad de ser republicano, pero eso hubiera sido pasarse. Eran aquellas épocas revueltas y convulsas, lo que unido a su edad (de entonces) adolescente, le provocó una profunda confusión, hasta el punto de que el demócrata de toda la vida acabó siendo Ministro de Franco. Tan demócrata en aquella época era don Manuel que ejerció su derecho al voto en el Consejo de Ministros que decidió la condena a muerte de Julián Grimau. Poco a poco empezó a ser conocido por su buen humor y su afabilidad, pero don Manuel fue siempre ante todo un hombre recto. Recuerdo que hace unos años presumía en una entrevista ante una periodista algo azorada que él, don Manuel, jamás se había puesto un preservativo. Lo decía con tal tono que me da la sensación de que este demócrata de toda la vida confundía democracia con dictadura del mismo modo que confundía preservativo con enema, o con tatuaje. Sigo sin saber que tiene de elogiable no haber usado nunca un preservativo, pero don Manuel se expresaba con tal rotundidad que pedí consejo a un asesor espiritual. Resultó aún peor, puesto que el asesor tampoco tenía muy claro que era un condón ni para que valía. Pero no quiero perder el hilo. El gran demócrata don Manuel, que hasta sus últimos días afirmaba que Franco era uno de los mejores políticos que ha dado España, mantuvo su equivocación respecto al Gobierno del que formaba parte, hasta el punto de querer progresar e incluso aspirar a Presidente del mismísimo ejecutivo (eso creía él, porque por entonces no existía separación de poderes). El caso es que no cuajó, y el puesto lo ocupó Arias Navarro. Y después vino cuando se cayó del caballo y descubrió que estaba equivocado. Don Manuel se había equivocado, como la paloma del poema de Alberti, pero tiene excusa, porque Alberti por entonces estaba exiliado por pensar de manera diferente a lo que opinaba el demócrata don Manuel. En fin, un lío. El caso es que don Manuel, ya escarmentado de su error, fue elegido como uno de los ponenetes de la Constitución porque, evidentemente, su trayectoria de demócrata de toda la vida le hacía acreedor a tal alto honor. Fundó también Alianza Popular y desde su partido hizo gala de todo su talante democrático oponiéndose sistemáticamente a todas las leyes que ampliaban derechos civiles. Cosas tan abyectas como el divorcio no cabían en el pensamiento de un democrata de tan amplio espectro. Y así fue como, andando el tiempo, don Manuel refundó AP y lo convirtió en el PP. Como él seguía pensando que su etapa anterior había sido un sueño o bien que Franco era un Jefe de Estado democrático (sobre esta controversia hay varias versiones) se negó en rotundo a condenar el Franquismo. Eso hubiera sido condenarse un poco a sí mismo, si bien es verdad que siempre fue benevolente con sus pecadillos de juventud (cabe destacar aquí que Fraga fue joven hasta los cincuenta y pico). El caso es que se quitó de la primera fila, dejando paso a Hernández Mancha y se retiró a sus lares, que estaban por Galicia. Y entonces sobrevino otro de sus cambios de enfoque, porque el más furibundo detractor del concepto de autonomía, que atentaba radicalmente contra la unidad de la Gloriosa España, fue Presidente de la Xunta de Galicia durante 16 años. Creo, no obstante, que fue un virus, el mismo que atacó a Solana después de aquella manifestación Anti Otan que le llevó directamente a la secretaría General de la Alianza Atlántica. Virus o no, Don Manuel mandó el Galicia durante 4 legislaturas, y aunque en su época de Ministro Franquista persiguió con ahínco y denuedo cualquier forma de expresión en Catalán, Gallego o Euskera; también evolucionó, hasta el punto de crear su propio idioma, el Manuelense, una mezcla de Castellano y Gallego hablado a toda leche, que no entendía nadie. El caso es que don Manuel, el demócrata de toda la vida, dejó hasta sus últimas intervenciones muestras de su talante afable, como en aquella ocasión en que le echó la bronca en directo y en público a uno de sus asistentes por un asunto de papeles y micrófonos. Si. Manuel Fraga ha muerto. Es cierto que ha sido uno de los políticos más importantes del siglo pasado. Es cierto que jugó un papel decisivo. Es verdad que le echó un par de huevos cuando presentó a Carrillo en el club siglo XXI; y no es menos cierto que sin él la transición hubiera sido diferente, probablemente más difícil. Y dicho esto, que es ensalzar su figura en su justa medida, que no me vendan la moto de su espíritu democrático, porque no cuela.