lunes 28 de noviembre de 2011
Spray de pimienta para todos
He visto unas imágenes en las que un policía de Nueva York rocía con spray a un montón de manifestantes arrodillados con las manos enlazadas en la nuca.
He visto también las imágenes de un Gobernador americano, el del Estado de Oregón, suspendiendo la aplicación de las penas de muerte por considerarlas injustas e ineficaces. Una cosa repugnante y otra buena en el mismo país y en el mismo día.
Resulta curioso. Por un lado, la policía, que en Estados Unidos lleva ese lema que hemos visto en tantas pelis: Proteger y Servir, parece que protege intereses alejados del sentido común. No sé si los manifestantes neoyorkinos estaban incumpliendo muchas leyes, o muy severas y penadas; pero desde luego, estaban desarmados y arrodillados. Y el servidor y protector de los ciudadanos se dedicó a echarles spray de pimienta, convirtiéndose además de en mal poli, en juez que condena a la pena de spray y en verdugo que aplica un castigo irritante.
Al otro lado del país, un gobernador decide inaplicar las leyes aprobadas por sus ciudadanos. Es cierto que es una buena noticia, y que Oregón es un lugar mejor sin que el estado tenga el poder de la vida y de la muerte sobre sus ciudadanos. Pero si los votantes poco ilustrados, violentos y anclados en la ley del Talión decidieron regirse por una ley penal atroz, no parece muy democrático que un Gobernante se desmarque del mandato que le han asignado (conste que celebro con júbilo la decisión de este Demócrata Yankee).
Las dudas vienen de la reflexión. ¿El gobernador de Oregón sabe más que los ciudadanos que le eligieron? Ese parece el argumento. El gobernador inaplica sus leyes y protege a sus ciudadanos de las aberraciones que ellos mismos han incorporado por sufragio a sus legislaciones. En este caso me alegro. ¿Pero si un gobernador Republicano impidiera divorciarse a una mujer maltratada?, o ¿Impidiera desenchufar a un enfermo desahuciado? ¿Y si un gobernante decidiera que no es válido el derecho a la libre circulación, o a la libertad de asociación?
Y al otro lado del país, el poli de New York. Gordo, como los polis de las pelis que siempre andan comiendo donuts. ¿A quien protege? protege a los ciudadanos “de bien”, a los que no protestan,a los que comulgan con un sistema indecente. Y para ello rocía con su spray a los que expresan su hastío con un sistema capitalista completamente inservible y al borde del colapso.
Puestos a pensar, me divierte el juego de forzar un encuentro entre el poli y el Gobernador objetor. ¿Rociaría el gordo cabrón con spray al líder demócrata de Oregón por no cumplir las leyes, por ignorarlas?. Podría pensarse que si.
En Europa, mientras tanto, hemos tomado un camino mucho menos ambiguo. Hemos apostado directamente por proteger y servir a los mercados, antes que a los propios seres humanos que hemos creado todo este tinglado. Ya hay dos gobiernos de tecnócratas no elegidos por el pueblo. Grecia e Italia, curiosamente, las cunas de la civilización occidental, esta prodigiosa civilización capaz de esclavizar a sus propios ciudadanos para compensar un PIB. Grecia e Italia son democracias inaplicadas, como la pena de muerte en Oregón. Los ciudadanos europeos estamos de rodillas, con las manos enlazadas en la nuca, esperando acojonados a que vengan a recortarnos los sueldos, los derechos laborales, la sanidad, la educación y las pensiones; y Merkel y Sarkozy (y pronto Rajoy) vienen con su sprays de pimienta, para recordarnos que lo coherente, que lo necesario, que lo exigible, hace mucho tiempo que no está en la agenda de las cosas que hay que hacer. Lo que toca ahora en Europa, en todo occidente, es proteger y servir a los mercados, inaplicando democracias y echando spray sobre los ciudadanos sin derechos, sin esperanza.
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2 comentarios:
Como (casi) siempre un placer los espacios de reflexión que empujan a ver los hechos desde lugares incómodos, pero que cuestionan como aquellos que buscan la verdad.
Como (casi) siempre un placer los espacios de reflexión que empujan a ver los hechos desde lugares incómodos, pero que cuestionan como aquellos que buscan la verdad.
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