Los hechos: ETA anunció el fin de la violencia. Ni entrega de armas, ni perdón a las victimas, ni disolución. Gobierno y oposición coinciden en que es una buena noticia aunque aún queda mucho, y, por primera vez, Rajoy dice que no se ha pagado precio político.
Ayer domingo escuché un resumen de las primeras encuestas que se han hecho respecto a este acontecimiento y además de la lógica alegría que expresa un 77%, resulta que hay un cierto poso de desconfianza en el ambiente. Normal.
Normal sería que haya desconfianza respecto a que una banda de asesinos haya decidido tomar una posición cualquiera. Simplemente no son de fiar. Pueden decir hoy esto y mañana lo contrario. Puede incluso que los de hoy decidan esto y mañana otro grupo, otra facción, decida volver a matar.
Lo raro es que la desconfianza no está producida por la naturaleza de los individuos que han hecho la declaración, ni por la de la banda terrorista. No. La desconfianza viene provocada, única y exclusivamente, porque las mentiras vertidas durante años por los medios de comunicación de la derecha con la aprobación, a veces expresa, a veces tácita, del PP, han creado una corriente de opinión tendente a creer en negociaciones ocultas, en precios políticos y en otro montón de suposiciones, a veces descerebradas y siempre mal intencionadas.
No hay hasta la fecha prueba alguna de pacto entre el gobierno y ETA. Ni siquiera cuando aquel episodio asqueroso de De Juana Chaos, se actúo de modo distinto al que manda la ley. No ha habido acercamiento de presos, no ha habido concesiones y por supuesto, ni se ha roto España ni Navarra es algo diferente a lo que ha sido siempre.
Pero la caverna, con Jimenez Losantos e Intereconomía, con La Razón, Pedro J. Ramirez y la COPE, con tertulianos mediocres y columnistas falaces, con Jaime Mayor Oreja y Aznar, se han encargado de echar tanta mierda a la actuación de la Policía, la guardia civil, los jueces y los fiscales (incluyendo el Tribunal Supremo y el Constitucional), que nos hemos creído que ahora, en este marco de fin de la violencia, se va a producir la definitiva bajada de pantalones.
No hay ni un solo dato objetivo, veraz, que permita afirmar que se ha negociado nada. Hay, sin embargo, cientos de datos que ratifican que ETA ha sido acosada hasta la derrota por las fuerzas de seguridad del estado español.
Me da pena que la labor premeditada y de mala fe de un grupo de presión haya conducido a crear un estado de opinión tan tendente a creer falacias y conspiraciones. Gracias a esta gentuza, nunca habrá consenso en cosas esenciales para que una sociedad avance cohexionada. Ya han conseguido que una parte, inculta y manipulable, crea en las teorías conspirativas según las cuales los atentados del 11 M en Atocha fueron obra de un grupo extraño e inmenso de gente entre los que figuran ETA, los servicios secretos marroquíes, los franceses, la Policía y un señor de Murcia que pasaba por allí.
Ahora viene la segunda fase. Echar mierda sobre el final de una ETA acorralada. Y apartir de ahora, otra buena capa de estiércol sobre lo que pase a partir de mañana.
A no ser, claro, que el PP gane las elecciones el próximo día 20. Entonces ya no habrá duda de la honestidad de los nuestros. Y aunque se acerquen presos, que se acercarán, y aunque se busque una salida para los asesinos en paro, que se buscará, Rajoy y los suyos no pondrán al Gloriosos estado Español de rodillas ante nadie.
Qué asco.
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