Ayer escuché unas declaraciones de Esperanza Aguirre que demuestran, sobre todo, una gran torpeza. Esperanza Aguirre, que es la Presidenta de todos los madrileños, desconoce profundamente el significado y el calado de todo lo referente al movimiento 15 M. Y lo grave, es que los que se han movilizado en Sol y en medio Madrid, son sus ciudadanos.
Sus declaraciones mezclando todo y acusando de todo a los indignados que arrancaron sus protestas días antes de las elecciones de marzo, son una muestra de la política que emplea el PP, que a grandes rasgos consiste en menospreciar lo que no se conoce.
La señora Aguirre tiene un problema haciendo esas consideraciones. Los indignados, y ahora si los mezclo, todos ellos, somos en realidad todos los ciudadanos de Madrid, porque todos, en algún punto estamos más o menos de acuerdo con alguno de los puntos denunciados desde el principio este insólito movimiento ciudadano.
Negarse a escuchar este mensaje que afecta a prácticamente todas las instituciones del estado es absurdo y criminalizarlo, como hizo antes de ayer, es, sobre todo, torpe, muy torpe. Debería saber Doña Esperanza que una buena parte de esos perroflautas recalcitrantes son los hijos de sus queridos y rectos votantes del PP. Y son licenciados y son trabajadores y son emprendedores y son futuros empresarios y son creativos. Y a la vista de los datos, la mayoría de los jóvenes menores de treinta años, que va a enlazar contratos basura hasta la jubilación, no van a tener donde caerse muertos. Y eso es un problema para todos incluido el PP.
Pero doña Esperanza basa su poder en esa sociedad acomodada que ha construido lo que tiene, y ahora se tambalea, sobre la base de la especulación y del pelotazo del ladrillo. Gente como ese joven broker de Londres entrevistado por la BBC.
Ese es el modelo. Jovenes audaces que no se detienen ante nada y que afirman sin rubor que la crisis que está dejando en la calle a cientos de familias y en el paro a millones de ciudadanos, es una oportunidad fantástica para forrarse.
Si los perroflautas son antisistemas, porque han organizado asambleas para expresar lo que debería ser, este broker de apellido italiano debería ser considerado miembro de Al Qaeda.
Me da la sensación de que ese afán pòr el dinero, ese furor especulativo y esa media sonrisa ante la oportunidad que ofrece la ruina ajena, es una forma de terrorismo social.
Qué Goldman Sachs tiene más poder que todos los gobiernos lo sabemos todos, todos los que no creemos que cuando gane el PP cambiarán las cosas por arte de magia.
Pero nosotros los indignados, atormentados, delincuentes y ciudadanos de Madrid, hace años que sospechábamos y meses que sabemos lo que nuestra torpe presidenta ignora: que el sistema capitalista tiene una crisis sistémica que afecta a todo el mundo, y que es necesario replantearlo.
Pero esta idea tan simple, tan sencilla y tan evidente, no cala en nuestros políticos, ni en los bancos que los financian, ni en el FMI que los sustenta ni en Goldman Sachs que los lidera. No. No cala. Y han tenido que ser miles de ciudadanos los que se hayan echado a la calle a despertar una conciencia política. ¿Difusa? Puede. ¿Errada? En ocasiones si. Pero una conciencia de clase. Todos los indignados de Madrid somos ciudadanos que vemos que las cosas van mal y que nuestra clase política no responde. Somos ciudadanos que sabemos que la especulación y la riqueza de unos pocos solo genera miseria a corto, a medio y a largo plazo. Y somos ciudadanos que sabemos que al paso al que estamos acabando con las reservas del planeta, el sistema se desmoronará si no se empieza a evitar ya.
Pero Esperanza Aguirre lo ignora, no lo comprende. No se ha parado a pensar que sus ciudadanos, los mismos que le votan en masa, o los mismos que van a retirar su apoyo al PSOE, le están mandando un mensaje muy claro de que vamos por el mal camino.
Pero Esperanza, en su torpeza, mira para otro lado, admira al Broker de la BBC y, en la intimidad de su mansión, enciende unas velas a Goldman Sachs.
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