martes 27 de septiembre de 2011

Gentes

Llevo un par de semanas contándole a la gente lo que es EQUO. En todos los círculos, desde la familia hasta desconocidos que se acercan a las mesas informativas que el partido ha montado este fin de semana en Arganzuela.
El mensaje es más o menos el mismo. Y las respuestas tan diferentes como las circunstancias y la opinión de cada uno.
Me sorprende, y mucho, la gente que camina por la calle, y cuando le preguntas si conoce EQUO te dice que no y sigue andando. No sé si tienen prisa y no aciertan a decirlo, si son tímidos o desconfiados; o si realmente, y eso sería lo preocupante, no les interesa saber qué es EQUO.
Ya sé que la gente que va por la calle no tiene porqué detenerse. Pero es cierto que nuestra mesa deja muy claro, ya a lo lejos, que vamos de temas políticos. Los que no quieren saber quienes somos, seguramente saben quienes no somos, no somos los suyos. Y probablemente desconfíen de un desconocido que les transmita un mensaje político distinto al suyo. Tal vez porque si un señor te aborda por la calle y te cuenta en qué consiste y qué pretende un partido como EQUO, no te quede más remedio que aceptar que el planteamiento es sensato (sin entrar en la letra pequeña, o en la utopía, o, en fin, en tantos posibles peros). Y si el planteamiento es sensato y no es el mío, el que me transmite a diario mi medio de comunicación de cabecera, puedo cometer el error fatal de tener que pensar. Y si tengo que pensar… Si tienen que pensar, ese 80% de gente que tiene decidido su apoyo a PP o PSOE debería replantear su voto.
Luego están los que se alteran, hay un grupo de indignados con los indignados, que suelen ser señoras de más de cincuenta y de un perfil muy definido. Hay gente que se acerca y decide que no le interesa; y por fin, y por suerte, la gente que se comunica, la que se interesa y la que pone pegas o aporta, pero en general, considera interesante charlar un rato sobre cómo está el patio.
Entre los más cercanos, amigos, conocidos y familiares, encuentro un nucleo de irreductibles que cree firmemente que en cuanto gane Rajoy las cosas van a cambiar. No sé en qué se basan, porque los argumentos son tan difusos como los difusos argumentos del propio PP, que construye un discurso para cada momento y para cada ocasión, sin importarle demasiado que se le vean las costuras de la contradicción.
Sin ir más lejos, Rajoy el salvador, afirmaba el otro día que había que volver a las recetas del año 96 y que había que apostar por el ahorro de las familias, cuando es fácil comprobar que la etapa de Aznar, a partir del 96, no se caracterizó en absoluto por el ahorro de las familias, sino por el endeudamiento en créditos, casas, coches, etc. Pero así es el PP de las recetas mágicas y así de mágica la fascinación que ejerce sobre sus partidarios, que tienen fe ciega en que las cosas van a cambiar, supongo que a nivel planetario, y que cuando don Mariano el hombre triste pronuncie su discurso de toma de posesión con sus eses imposibles, la amenaza de los mercados internacionales desaparecerá, el petróleo volverá a la baratura y Al Qaeda depondrá sus armas a los pies del Imperio Occidental.
Están también, aunque en desbandada, los votantes del PSOE, que, sinceramente, no sé que creen. Apostar por el milagro Mariano es, por lo menos, apostar por lo desconocido (triste y previsible, si, pero desconocido). Pero apostar por el sucesor de ZP, que fue de su gobierno y que formó parte de todo lo que se hizo mal, tampoco es una postura muy coherente. Sobre todo si, como es el caso, te quejas de lo mal que está todo. Rubalcaba no dirá nada en su discurso de investidura porque va a perder. Pero llegado el caso, ¿Qué dirá? A parte de expresar su estupor y su sorpresa. A mi no se me ocurre nada.
Por último está la mayoría de mi entorno. Si yo fuera el CIS, e hiciera encuestas basándome en lo que me rodea, el próximo presidente del gobierno sería Punset, con Rafa Nadal, los Gasol y tres o cuatro honrosas excepciones del mundo de la política como gabinete y Vicente Vallés como portavoz.
En cualquier caso, creo que la gente de izquierda esta vez ni siquiera cree en aquello del voto útil.
Yo sigo recomendando, claro, que todo el mundo entre en proyectoequo.org. que busque, que compare… Y eso.